Archivo de la categoría: teatro

ZIMMERMANN – HALLO

Él, portador de un sueño quebradizo,

de andar roto y estridente.
Él, dueño de un espacio vivo
y lleno de ventanas a todas partes.
Su cuerpo es todo cara, ojos inconmensurables,
su gesto es un agujero negro 
de donde brotan el humor y la tristeza en partes iguales.
Una risa que sale sin permiso,
que espera a caer a borbotones.
En el absurdo hilarante,
la risa se ve a si misma en el espejo.
Risa oscura, cinismo comprometido hasta el final.
Su casa infinita de rincones que viven, 
cada ángulo respira.
Todo allí late, y de repente se mueve,
y en un instante desaparece
para volver en otras dimensiones, pesos, alturas.
Cajas y puertas rompiendo las líneas,
mientras tanto su mirada que muerde.
Geometrías abiertas y seductoras por todas partes.
con una risita de dolor de fondo.
En un ataque de tos aparece un navío 
conducido por un capitán loco 
que ha venido a ofrecerte el gran concierto,
la música que no esperabas, de lo irreverente.
La señora Alfombra, el señor Pared y su amiga Aspiradora,
todos invitados de honor, conjurando su necesaria presencia 
para absorber juntos ese trozo de maniquí que somos todos.
Hallo,
Un disparate donde la soledad es la protagonista,
donde reinan la inocencia experta y el miedo helado 
de un cuerpo sin rostro o una cara sin gesto.
Hallo,
Un lugar donde todo se multiplica,
dos los cuerpos, dos las caras, dos las gabardinas
cuatro de ellos en el reflejo.
En esta ecuación no valen los resultados. 
Juega, juega, juega sin cesar hasta quedarse sin aliento,
mientras las puertas caminan y él se despeina con el casco puesto.
Camina, camina, camina lejos y sin rumbo,
mientras una silla lo retiene o el techo se desmorona.
Él saluda, pide auxilio, llama, reclama, susurra, 
un hola suspendido en el aire constantemente, en eco.
Hola, hola! hola? es a todos y a ninguno,
Se arma entonces un refugio con sus dientes y dos maderas,
en donde todo tiene sentido.
Allí desolado y abierto,
te muestra las magias más increíbles y jamás vistas:
cortar el dedo, sacar la lengua, desaparecer orejas.
Todo empieza con un hola,
pasa un universo entero frente a ti,
y sus ojos gigantes se desbordan 
en un adiós chiquito pero definitivo.

Natalia Barraza – de la serie ” Lo que queda” – 2017

El Octavo Día – Cia. La Taimada

EL OCTAVO DÍA. Espectáculo de la Compañía La Taimada.
Antic Teatre, mayo 2016.
 
El título de la obra me remite al supuesto de que fueron 7 los días de la creación, y éste el señalado por la pieza, sugiere que también hubo un octavo. En él se manifiesta el lado oscuro, mostrando la perversión y la maldad como materia prima de la misma creación. La impronunciable, la que no estará en los libros. Finalmente los extremos siempre se tocan.
Una larga espera en la penumbra, sólo contemplarlos y ser vistos. Belleza triste.
Avanzan, como pidiendo una disculpa que penetra el espacio que les rodea.
Miradas de locura y envidia que les impide caminar.
Atraviesan una materia imperceptible a la vista, algo denso de su propio respirar.
A donde van? Por que vienen hacia nosotros?
Mientras más se acercan siento su arrepentimiento – escucho intuyendo el aire.
Pero de qué, cariño mío?
 
Es el vaivén del olvido. 
Si, te olvidas de ti y de mi. Roza el sonrojo.
La humedad te sirve de rendición.
Ofreces tu belleza más animal como sin quererlo.
Inmensa amnesia orgásmica.
Si nos invitáis por que os vais?
Hay un abandono, un “dejar” ya mecánico.
Angustia deforme que os exprime y contagia.
 
El objeto Cama y su efecto rojo.
Ante tanto vacío, se intuye por fin una relación – pero es toda ella dolorosa!-
Tan pensada que parece llena de abismo geométrico, calculado,
un agujero negro en el centro, absolviéndolo todo.
Un sonido de misa mientras la desnuda,
convierte el ritual en algo estridente.
Es un estado de gravedad para no parpadear.
 
Los vínculos allí reflejados son y están. No denotan amor.
Todo menos amor. O sea Miedo.
Más que ver, se miran a si mismos, como desde una rendija.
Todo eso lleno de cuerpos Cuerpo.
 
Es un lugar monocromático que de fondo trae el sonido del plástico blanco.
Es una pesadilla surreal en la planicie quirúrgica.
Me falta contraste, advierto una pesada seriedad en todo su espacio de juego.
Parece un éxodo, donde los culpables están juzgando.
 
Por qué busco el porqué de las cosas?
Ante el drama constante, pierdo el interés. En una letanía, ya no me sorprendo.
Nos vuelve impotentes con vosotros.
Las imágenes postal. Teatro sin género.
Película sin pantalla. Fotografía con flash.
 
La progresión de las invitaciones son seducciones potenciales.
Son chicos muy chicos para ser tan malos y malas.
Me encantaría ver esta obra habitada por ancianos.
Será cosas implícitas en la relatividad del tiempo y lo que lo representa.
 
Veo la entrega sin cesar, hasta la colaboración con su propio destino.
Quiere molestar y lo consigue.
Impacta desde la incomodidad latente de lo que muestra sin tregua.
 
Se vislumbra rotundo, tras la telón que no hay, el Universo de los creadores.
Es un imaginario grave, preocupante.
Quiere ser un estado de amenaza
Una muerte lujuriosa
Provocación e impotencia de la mano
Esclavitud y manipulación agotadores.
 
La dirección, el artificio, la mentira son de un vacío macabro.
Y en el octavo día quedan de manifiesto primario y primitivo.
Esa mezcla de estratégica pieza de laboratorio,
donde todo encaja, donde su esencia es la carne viva,
la salvaje ira, el grito lascerante y callado,
tras la cara pulida de inocencia.

Natalia Barraza – de la serie ” Lo que queda” – 2017
_________________________________________________________________________________

Fui invitada a ver este espectáculo de teatro danza, para escribir a mi manera, acerca de la pieza. Me ha costado tiempo y aún no estoy convencida del todo del resultado. Lo paradójico de la experiencia de escribir de algo que me incomoda ha sido un gran reto y aprendizaje.
Agradezco a sus creadores a invitarme a formar parte de esta manera indirecta, e incitarme a publicarlo tal y como está. Podría denominarlo como un texto work in progress. O simplemente como lo que es, un ensayo acerca de lo que percibí de la obra, en un intento de poetizar las imágenes a través de mi lente como espectadora y en este caso de mi ejercicio de escritura.

Con el tiempo pienso en el espectáculo, como un acontecimiento que refleja en parte y de forma atemporal una lamentable realidad, oscura y maquiavélica que sucede en la trastienda de muchas casas, de muchas mentes, de muchas vidas. Pero expuesta a través de una vitrina muy delicada, cuidada y aséptica con lo cual me genera un fuerte contraste de opinión.

mascuarentaycinco

Allí estaban ellos y ellas en la penumbra,
en el eco tras el rebote de una pelota perdida.
Así nos recibía una sala enorme, 
habitada por el aliento cada vez mas agitado de los cuerpos que le daban sentido.
 
Luego una silueta, se escapa vulnerable, 
abajo de los tiros, al muro final, donde no tiene escapatoria.
Ahí, arrinconada en su sonrisa y su chaqueta gigante, ella se salva. 
Y todos nos salvamos con ella.
 
Luego se exponen sus cuerpos, conjugándose como verbos.
Combinaciones casi infinitas de sus extremidades y sus centros.
Juegos de rojo, de marrón, de piel, de miradas, de complicidades, 
seducciones y distancias atómicas por la sala.
 
Mientras, una presencia desde el otro lado de la escena les mira, 
un cuerpo en otro tono creando un contraste necesario.
 
Líneas, vacíos y llenos, arquitectura de un texto maravilloso que recita Maria, 
que nos sorprende, nos hace cosquillas, nos hace estar de acuerdo, 
vemos las etiquetas de la ropa para elegir 
y ese pasillo interminable de opciones para comprar junto con ella, 
desde sus ojos, desde su duda.
 
Y entonces entendemos que esa es la pregunta de todo ese universo allí vestido, 
ese que empieza a moverse en masa, sacudiendo sus lineas, 
sus arrugas, sus esqueletos con ropa, colectivamente.
Y la música nos envuelve, ya estamos todos bailando, 
tragando cuerpos mientras caminamos sobre el escenario que es una calle, 
o un prado o una carretera, o una fila, o varias a la vez.
Y la música nos ahoga, nos posee, 
no se sabe si las notas empiezan y el cuerpo le sigue 
o si el cuerpo se mueve y las notas por eso suenan.
 
Y un ser cara de papel, aparece solitario y poderoso. 
No sabemos que les va a hacer a esos que se mueven.
Mientras tanto no puedes no mirarlo.
No perderlo de vista, parece una premisa implícita en el aire denso.
 
Es un mar de tonalidades, un mar de carnes que se van desplomando, 
con algunas irrupciones, algunas olas desobedientes que por suerte nos sostienen. 
Hasta que todo cae.
 
Y un montón de metales aparecen por su nombre, 
todos los elementos como en un rezo se hacen presentes en la sala.
Nunca fue tan divertido escuchar la tabla periódica, nunca tuvo tanto sentido.
Así reintegran el movimiento, la marcha, la masa otra vez junta, 
con cara, con mirada, la mirada fija, la mirada turbia, la mirada acelerada, 
la mirada perdida, la mirada sin ojos, sus miradas, 
sus miedos enteros, sus sonrisas enteras.
 
Ellas y ellos, todos todo.
 
Entonces el vacío oscuro los traga, desaparecen marchitos, 
mientras un pasillo de luz parece llamarnos al final.
Pienso en la muerte, en la inexorable partida, 
en ese punto medio que son los 45, en esa edad que no lo parece, 
pero es un camino sólo de ida, no ya en nuestro imaginario, 
en nuestros escenarios, en nuestros dramas y absurdos, 
significa un parteaguas en la vida, 
en la posible vida, en la fecha de caducidad anunciada.
 
Ya no con miedo, ya no con prisa, sólo está allí al final del baile. 
Esperando como un rayo de luz que te llama.
 
Mientras tanto bailemos, celebremos lo que nos dé la gana, 
con la edad que sea, contagiándonos de las otras olas, 
meciéndonos en su nitrógeno y su manganeso.
Que nadie nos quita lo bailado. Y todo vuelve. Se escucha otra vez un eco…
 
Tal vez eso es lo que único que queda a nuestro paso.
En alguna memoria se ha sembrado este vaivén, esta danza llena.

Y así nos vamos, de la penumbra a la luz una vez mas, 
pero esta vez, satisfechos.
 
Natalia Barraza de la serie “Diminuto Potencial – Potencia diminutiva” – 2016
 
 
 
 

de la idea a la escena

¿Cómo llevar una inspiración artística a su materialización, encarnarla, hacerla viva?
y después de esto, ¿cómo compartirlo, difundirlo, llegar a conmover, para que cumpla su función?
El proceso del arte parece estar resumido en los resultados que se pueden ofrecer, “distribuir” como ahora se le llama en el mundo de la industria cultural, pero donde por lo general se encuentra el mayor compromiso, entrega y riqueza del hecho escénico, es en el proceso creativo.
Ya existe desde hace tiempo esta clasificación denominada work in progress, que reinvidica que un espectáculo, no está nunca o casi nunca acabado y es en su trayectoria dónde se nutre de la organicidad (por orgánico) de circunstancias a las que el montaje es sensible y capaz de adaptarse.

En Barcelona existe un sinnúmero de compañías e intérpretes que se meten en este tipo de proyectos, mencionaré el festival In que organiza la asociación La Poderosa, que reúne de manera trimestral a los últimos valientes investigadores del cuerpo y el movimiento en una muestra de sus trabajos, como un ejercicio para impulsar a nuevos creadores a la experiencia de vivenciar su propuesta con público.

Desde hace poco también se ha sumado la oferta de la compañía Bacantoh con sus Nits in progress que cambia de espacio de representación en cada edición, lo cual sirve de plataforma para vincularse con otros proyectos.

También el antic teatre ha sido un gran impulsor de procesos creativos , dando acogida en forma de residencia artística o programando propuestas escénicas “work in progress”.

Sin embargo hoy quiero mencionar respecto al último espectáculo teatral que he visto, que me ha sorprendido y cautivado positivamente.
He sido testigo de un hecho escénico casi cinematográfico, pero a la vez cercano y conmovedor. 
La pareja de actores son de una frescura y madurez que se agradece y el guión una especie de reflejo generacional que resume los miedos, obsesiones y encantos de cualquiera cercano a los 30 – 40 años hoy por hoy:

Sé de un lugar, una propuesta íntima, veraz, cruda y divertida. si podéis ir a verla, la recomiendo muchísimo, me ha retornado la fe en el teatro!

Por eso vuelvo al tema de esta entrada del blog “de la idea a la escena”, en éste, como imagino que en otros montajes que aún no he visto, si que he sentido que la obra está acabada sin que esto signifique sin vida. De hecho al contrario me ha sugerido simplemente ( y a la vez tan difícil de lograr) una sensación de COMPLETO.

 CANCIÓN SE DE UN LUGAR, DE TRIANA

Hasta la próxima luciérnag@s del mundo.

viaje de ida y vuelta


Tuve la oportunidad de ir a Madrid unos días y entre el clima cambiante del otoño y las luces mágicas de la tarde en esa gran ciudad, tuve contacto otra vez con gente, circuitos, donde confirmo que hay algo de urgente, vital, arriesgado y de mucha entrega en el hecho artístico.

Vi, desde una plataforma de hielo, transformar un espacio, crear un tiempo paralelo, ofrecer un reflejo íntimo de la risa aguda y cansada del que es capaz de encontrarse de frente consigo mismo y desenmascarar la verdad huesuda e incómoda de su propia vida.
un trabajo exquisito de mi amigo Gerardo Trejoluna, con un equipo genial que lo acompaña, en esta propuesta:

TOM PAIN (una obra basada en nada)

su página:

tom-pain.com

allí, en esos momentos en los que después de un espectáculo tienes tiempo para digerir y acomodar lo recién recibido, conocí a una artista plástica, con quien al intercambiar opiniones lo primero que supe de ella y que me interesó para profundizar en la charla, es que se define a si misma como nómada, luego y cada vez con más confianza me enteré que lleva consigo en sus viajes, la exposición también nómada que habla del transgénero en áfrica.
ella es, Gabrielle Le Roux, definida en el periódico diagonal como “la artista y activista (…) que realiza intervenciones culturales multimedia por la justicia sexual y económica entre las que se incluyen los retratos y las historias en primera persona.

y aquí pongo unos enlaces a sus maravillosos dibujos.



proudly african & transgender


living ancestors

compartimos una charla muy interesante, que fue a su vez, un viaje por los paisajes que ella ha sido capaz de retratar y llevar a otros rincones donde no se sabe o no se habla de esa tangente y compleja cotidianeidad de l@s valientes que entre fronteras ideológicas o culturales siguen en pie, reinvindicando su realidad con orgullo.

pasaron un par de dias, más encuentros, lluvia fina pero constante, familia y amigos entre las calles irregulares de lavapies y el barrio de las letras,


y por fin pude ver a una gran amiga, Maite Larrañeta, a quien admiro muchisimo por su sencillez y claridad creativa, contenta de re-contactar con ella, quisiera dar a conocer a otr@s su labor, que paso a paso pero incansable y siempre inspirador realiza en el mundo de la danza contemporánea desde la escena alternativa de madrid.

aquí enlace a un artículo de su última obra unipersonal de danza:

¿que harías tú si fueras medea?

este es el enlace al festival que organiza desde hace tres años:

festival internacional de danza MIRADAS AL CUERPO

y así llena y con ganas de seguir camino, viajamos en el tren nocturno de vuelta a barcelona, con nuevos aires frescos y el corazón alegre de ver tanta gente valiosa haciendo y aportando cada día algo que desde distintos ámbitos llega al mismo punto, moverte, remover, recordar, reflejar, sacudirte y que con ello, seas-seamos otra vez capaces de creer… y crear.