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Viaje Sideral

Hoy un lunes acaba de iniciar, son las 0:33 de la noche, o de la mañana, no sé como se dice.
 
Anna, te has ido hace unas horas.
O algo de ti se ha transformado.
Tu cuerpo ya no contiene tu alma dentro.
Te imagino en un viaje,
una cápsula de tiempo que te lleva lejos y cerca a la vez.

Es tan paradójico llorar y celebrar al mismo tiempo una partida.
Porque se acaba el dolor,
pero uno quiere poder verte, saberte aquí.
Es difícil dejar ir. Soltar.
Sólo de eso se trata.
Es el único y gran aprendizaje.

Anna, te has ido.
Has dejado una imagen grabada en mi memoria,
tu cuerpo alegre, bailando, como tanto te gustaba.
Te recuerdo allí, enorme, celebrando, 
compartiéndonos tu risa.

Eso es lo que duele dejar ir,
la imagen asociada al espíritu o como se llame,
sin eso que baila dentro ya no hay vida.
Y eras joven y bella y dulce.
Y mucho más.
Y entonces no entiendo.
Esa impotencia incomoda. 

Nada tiene un parámetro para ser comprendido
cuando no hay explicaciones suficientes.
Pero este regalo, éste que nos dejas,
me hace recordar el otro lado de la paradoja.
Tampoco sabemos por qué uno nace,
por qué uno está aquí…
Y aquí estamos!
Cuanta suerte tenemos si podemos respirar, abrazar, dar.

Anna, has dejado una sonrisa compañera,
tu generosa presencia inolvidable.
Esta transformación nos recuerda impotentes,
ante la naturaleza hermosa y grave.
Es difícil explicarlo, saberlo, asumirlo.
Estamos de paso.
Sólo eso.
Y es tan maravilloso como finito.

Tú con tus ojos y tu piel morena,
Tu pelo rizado y tu risa,
Tu abrazo y tu cercanía,
Tu Anna, no te has ido, te has transformado.
Nos queda un enorme espacio de ti, lleno.
Gracias por compartirlo con nosotros.

Buen viaje.

 

LA CASA DEL VALLE DE LAS DOCE DONCELLAS

Tus partículas, las vigas que te sostienen:

Pasillos interminables al laberinto profundo de tu día a día.
No lo hubieras imaginado mejor,
Realidades subterráneas y paralelas
destinadas al sinfín del azar de cada noche.

Casa vida,
Diste motivo, deseo, sol y sombra por igual.
Las paredes se despintan. Una línea se desvanece.
Las líneas de tu mano,
casa destino,
sostienen mundos y refugios.
Imagino un espacio blanco, vacío,
una enorme copa con un pez dentro.

Los límites de tu contorno,
la belleza geométrica de tu cemento cuerpo.
Lleno e inerte, lleno de nada,
donde se dibuja el siguiente deseo.

De la luz de tus rincones nacen vidas.
Maceta de flores recicladas.
Mural constante de manada de colores,
cobijo duro, caricia fría, golpe dulce, un hueco lleno.

Allí estuvo TODO.
Dioses y diosas conjugados
Cada átomo y mugre follando,
creando suspiros para llenar la tarde,
patios terraza verde metal.

De tu reflejo llevamos todos un augurio distinto.
Casa hechizo.
Madre lunar, con tus ciclos y tu abrazo protector cambiante,
tus fases fértiles, tu cara oculta y tu cara luz
Pariste mil y una noches de música.
Retumban aún acordes rumba tango, tanto y tanto,
ecos en el fondo, oídos corazón,
latiendo incesante mientras crece tu vacío.

Tu espacio sin ti.
Casa utopía.
Allí germina un silencio absoluto,
cargado de las infinitas voces que gritaron tu nombre.
Mientras sale el lucero de la ausencia en cada uno de tus hijos,
el fantasma de ti se posa en los escombros.

Cómo duele haberte sido feliz,
Te fuimos
Te somos
Casa amiga, casa hermana, casa vida.
Azulejos fugaces de poesía, geometría y desamparo.
Azules los ojos de tu cielo.
Te amparaba tu propia y única generosidad.
Hoy vomitamos adioses para que sean transformados.
De las pausas y visitas intermitentes vamos llenando sacos,
para llevar a cuestas la ceniza hermosa de tu suelo.

Ventana-puente conectada a territorios de sueños posibles.

 

De la serie ” Desnudarse el nudo” – Natalia Barraza 2005