SOBRE EL GRAN BOLERO*

La oscuridad es masacrada por el ruido. Una lluvia de disparos. Un cuerpo que intuimos, los recibe, impávido. Quieto y a la vez permeable. Respira, no mires, respira, mira. Lo están acribillando de nada. Tranquila. Mientras la luz abre el espacio y los ojos comienzan a distinguir otras texturas en la penumbra, dos filas deSigue leyendo “SOBRE EL GRAN BOLERO*”

La Bandada (L’estol)*

El aire que te envuelve. Lo respiras. Te das cuenta? Una inercia transparente te sostiene. Lleva tu anatomía mecánicamente, hacia donde la memoria te está esperando. Un sincrónico aliento conmueve desde la médula hasta el infinito, mientras repites la frase para la que llegaste aquí un día: …nacer…ser…acontecer… …nacer…ser…acontecer… Una mas de la manada, delSigue leyendo “La Bandada (L’estol)*”

ZIMMERMANN – HALLO *

Él, es portador de un sueño quebradizo, es dueño de un andar roto y estridente, bajo las coordenadas de ser el que habita el hueco de una ventana que mira a todas partes. Su cuerpo es todo cara, ojos inconmensurables, su gesto es una fuente a borbotones, impertérrito, de donde nacen el humor y la tristeza comoSigue leyendo “ZIMMERMANN – HALLO *”

– SEWARD – CABALLO DE OCÉANOS –

Déjate llevar, no hay opción. Si entras en su universo te harán cabalgar por los océanos. Una limpia y dramática puesta en escena, con textos susurro, se suman a un grito constante, y este último te lleva al silencio. Así, llena de contradicciones y sabor, me voy del caos al orden, el de Seward. SuSigue leyendo “– SEWARD – CABALLO DE OCÉANOS –”

El Octavo Día – Cia. La Taimada *

… Una larga espera en la penumbra, sólo contemplarlos y ser vistos. Belleza triste. Avanzan, como pidiendo una disculpa que penetra el espacio que les rodea. Miradas de locura y envidia que les impide caminar. Atraviesan una materia imperceptible a la vista, algo denso de su propio respirar. A donde van? Por que vienen haciaSigue leyendo “El Octavo Día – Cia. La Taimada *”

mascuarentaycinco

Allí estaban ellos y ellas en la penumbra, en el eco tras el rebote de una pelota perdida. Así nos recibía una sala enorme,  habitada por el aliento cada vez mas agitado de los cuerpos que le daban sentido.   Luego una silueta, se escapa vulnerable,  abajo de los tiros, al muro final, donde noSigue leyendo “mascuarentaycinco”

domestik-a

Leyendo a Milan Kundera y entre suspiros en el poco tiempo libre de mi cotidianidad, aquí dejo un leve intento de autorretrato desde imágenes simples, reflejos, mugre y verduras, rescatando la pequeña poética doméstica que alcanza a vislumbrarse en los rincones. La levedad y el peso Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnosSigue leyendo “domestik-a”