OXIMORÓN

Una avenida vacía,

de tierra de ruido sordo

Le rodeaban unos cuantos callejones

de piedra y canto y llanto

En el castillo habitaban geometrías nuevas

Un cúmulo de desconocidos familiares

Una fiesta en calma

El abrazo tímido de vez en cuando y

una cómoda incertidumbre

El río nos miraba ardiente,

nos rodeaba generoso,

inundándonos impasible e incesante

Hubo risa, curvas y pan

Nada nos faltó

Solo, quizás, nosotros

Pero la música se hizo refugio y,

la luz que dibujaba un ángulo afilado esa mañana,

fue la errante perfección inesperada

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