14 mil 600 días

Juana, Alonso.

Madre, Padre: 

En pocas horas, mi cuerpo, que ocupa 49 centímetros cuadrados si estoy de pie, que mide un metro y casi sesenta centímetros, que pesa 51 kilos… 

todo este cuerpo lleno de vísceras, sangre, huesos, órganos, tendones, músculos, 

todo este ser que exhala, sueña, suda, llora, mea, gime, pulsa,

toda esta persona que duda, cree, hace, construye, escribe, escucha, pronuncia,

va a cumplir 14 mil 600 días sobre la tierra,

un planeta que ha dado ya, 40 vueltas al sol.

Después de habitar en 15 casas, vivir en 3 países, visitar 79 ciudades, trabajar en 9 compañías…realmente, y después de tanto periplo, tengo – al atravesar esta etapa adulta, como una mujer de 40 años que en breve seré- la verdadera certeza de que habito mi cuerpo como territorio infinito, y de que amo la escena, el teatro, con todas sus variables, sus ramificaciones, sus lenguajes satelitales, sus códigos propios. 

Son mis únicas dos verdades. 

Una, es esta especie de vehículo de suspiros e inspiraciones, revestido de la concreta anatomía, y la otra es ese magma, o mar, o estado en el que navego, floto, respiro, me dejo caer… y me sostiene. Independientemente de los calendarios y agendas que vaya agotando, más allá de los países, pueblos, casas, patios, aulas o escenarios por donde pise. 

Sólo eso.

Y por eso, porque tengo un cuerpo vivo, porque tengo el arte, y porque tengo una vida en la que ambas conviven en mi, les doy las gracias.

Porque fueron revolucionarios para su época, porque rompieron esquemas y expectativas, porque se dedicaron sin dudarlo al marginalísimo arte de los títeres en plena época convulsa de las retomadas democracias latinoamericanas, porque fueron arriesgados y sinceros, porque rieron y gastaron más de la cuenta, porque construyeron e hicieron posible muchas utopías, porque nunca dejaron de creer en éste territorio ambiguo e inseguro de las artes escénicas como trinchera y como única bandera, porque apostaron por ser seres sensibles, vulnerables, verdaderos. Porque me heredaron, no por coacción sino con el ejemplo, el amor por la música, la pintura y las letras, la pasión por el teatro y la danza. Porque me contaminaron de filosofía, de política, de relaciones humanas, de curiosidad, de inquietud, de libertad, de capacidad de sorprenderme.

Y por eso, porque tengo ideales que habitan este cuerpo vivo de cuarenta años, porque tengo preguntas, incertidumbres y alguna cosa clara, porque cuento con toda la vigencia, potestad y fuerza para seguir construyendo mi realidad el tiempo que sea que siga aquí, y porque tengo una vida en la que todo esto es posible, les doy las gracias.

Los amo.

Natalia

3 comentarios sobre “14 mil 600 días

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